Extorsión

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¿Cuál es el riesgo de enviar imágenes privadas a través de medios electrónicos como redes sociales o mensajes de texto? Que luego pueden ser utilizadas para chantajearte, al pedir dinero con tal de no hacerlas públicas. ¿Ya caíste en esta situación? Conoce qué hacer.

¡Alto a los fraudes electrónicos!

Si te llega un correo que te ofrece una vacuna, contestar un formulario de salud o una oferta ¡ten cuidado! Podría tratarse de un engaño criminal para obtener tus datos personales o un fraude. ¡Activa el Efecto Prevención!

¿Cómo prevenir ser víctima de una extorsión?

Los delincuentes eligen a sus víctimas de forma aleatoria o usan la información que encuentran en internet, redes sociales o incluso telefonía celular.

En los perfiles de mensajería celular es frecuente ver la imagen del usuario del teléfono, de sus familiares e incluso los lugares que visita. Hay usuarios que incluyen su nombre y apellido en el perfil, lo que le facilita la búsqueda de información al delincuente durante su búsqueda en internet.

En algunas modalidades, los delincuentes tomarán toda la información recolectada y se harán pasar por “hackers” ante la víctima, a quien le aseguran que obtuvieron la información personal de su computadora, tableta o teléfono celular. En otros casos, el delincuente envía las imágenes a familiares de la supuesta víctima, con el argumento de que deben pagarle para que no le haga daño.

 

  • Desconfía de encuestas, entrevistas o promociones comerciales. Evita dar tu información personal a supuestas empresas, aún y cuando realicen una oferta tentadora.
  • Fortalece la comunicación con tu familia y resalta la importancia que tiene para su seguridad, saber en dónde y con quién están, así como la hora de regreso a casa.
  • Instala un identificador de llamada en teléfonos fijos.
  • Utiliza una contraseña de ingreso a todos tus dispositivos, especialmente en el caso de tu celular, para que en caso de extravío o robo, tu información no pueda ser vista por terceras personas.

 

  • Revisa periódicamente la configuración de privacidad de tus cuentas en redes sociales.
  • Antes de subir una fotografía o realizar una publicación en redes sociales, piensa cuál es el objetivo y cómo podría vulnerar la seguridad de tu familia.
  • En el caso de niñas, niños y adolescentes, pídeles que no hablen con personas extrañas y que no acepten invitaciones o regalos incluso de personas conocidas que les hagan sentir incómodos.
  • Al contestar el teléfono, ante la pregunta “¿quién habla?”, contestar “¿con quién quiere hablar?” y si no hay respuesta, colgar.

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¿Qué hacer ante una extorsión presencial o virtual?

En caso de que el intento de extorsión se presente a través de una llamada telefónica, sigue las siguientes recomendaciones:

  • Mantén la calma y escucha con atención los argumentos del delincuente, es importante no dejarse llevar por las emociones. Interrumpe la llamada.
  • Si la amenaza es que se tiene a un familiar secuestrado, de igual forma cuelga y busca contactarlo de manera inmediata para advertirle de la situación e indicar que es seguro regresar a casa.
  • No cedas ni negocies ante las exigencias del extorsionador. Esto significa no hacer recargas telefónicas ni depósitos.
  • Llama al 089 y proporciona toda la información, como el número de origen de la llamada, argumento utilizado y cualquier otro dato que consideres de utilidad.

Si el delincuente se presenta de forma directa en tu negocio para solicitar un pago a cambio de no hacer daño a tu patrimonio o familia, atiende los siguientes pasos:

  • No cedas de inmediato a las exigencias y mantén la calma.
  • Evita negarte a la petición del delincuente y argumenta que necesitas buscar alternativas para conseguir el dinero solicitado.
  • Pide un plazo para dar respuesta, lo que te permitirá analizar el escenario y solicitar ayuda de la autoridad.
  • Comunícate al 800 3686242, número de atención de la Fiscalía General del Estado, donde personal especialista atenderá tu caso.

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¿Cómo saber si una llamada de extorsión es real o es un engaño?

Al recibir una llamada de extorsión o incluso de un secuestro virtual, hay aspectos que te permitirán saber que se trata de un engaño y que en realidad, el delincuente no está en posibilidades de hacer daño.

  • La llamada proviene de un número privado o que no aparece en el identificador.
  • Quien llama se identifica como integrante de una organización delictiva y se hace llamar “Comandante X”
  • Hay demasiado diálogo en la llamada. El delincuente da muchos detalles de dónde proviene, cuando llegó a la ciudad, la zona que supuestamente controlan y su función en la organización criminal, entre otros aspectos.
  • La primera llamada se recibe a un número fijo, ya sea de casa o negocio. El delincuente hará lo posible para que la víctima pase la llamada al celular para que tenga movilidad, ya sea para realizar algún depósito o bien para recluirse voluntariamente en un hotel, como ocurre en el caso de secuestro virtual.
  • El delincuente exige el pago de una alta cantidad de dinero y luego cederá a aceptar los recursos que la víctima tenga disponibles. Además solicita que la víctima acuda a una tienda de conveniencia o al banco a realizar un depósito, pues no cuenta con la estructura ni la capacidad para realizar los pagos de manera directa.

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¿Qué es y cómo ocurre un secuestro virtual?

El delincuente realiza llamadas telefónicas a números fijos de forma aleatoria. Busca una víctima que suene vulnerable, como menores de edad o personas de edad avanzada, ante quien se identificará como integrante de una organización delictiva.

En su comunicación será agresivo, a fin de intimidar a su víctima. Luego le pedirá un número telefónico celular y le ordena no interrumpir la comunicación, bajo la amenaza de dañar a su familia o su propiedad.

Ordenará a la víctima descolgar el teléfono fijo de la casa y en algunas ocasiones, tomar objetos de valor y dinero, que para el resto de la familia al llegar al hogar, será un escenario de violencia o saqueo.

En continuidad a la llamada telefónica, dirige a la víctima a una tienda de conveniencia para comprar un nuevo celular; le pide el nuevo número y tirar a la basura el celular personal. Luego le pide ir a un hotel.

Una vez que el delincuente logró que la víctima quede incomunicada en un sitio desconocido para el resto de la familia, llamará nuevamente al domicilio de la víctima para decirles que está secuestrada.

 

Cuando la familia intenta localizar a la víctima, se encontrará que su teléfono está apagado. Esto le brinda al delincuente el escenario que requiere para comenzar a exigir el pago de un rescate para liberar a la víctima, quien en realidad se encuentra a solas en un hotel.

Un aspecto característico en estos casos es que el supuesto secuestrador disminuirá rápidamente su exigencia económica, ante la posibilidad de que tanto la familia como la víctima se den cuenta de que es un engaño.

Al llegar a un “acuerdo económico” con la familia, el extorsionador solicita un pago de rescate mediante un depósito bancario o envío exprés, porque no tiene ni la estructura ni la capacidad de realizar el cobro de manera directa.

En ocasiones, el delincuente pide dejar el rescate en un lugar público, donde el familiar de otra víctima de un caso similar recoge el pago y hace el depósito bancario. Incluso hay ocasiones en donde las propias víctimas “secuestradas” son quienes recogen el pago y hacen el depósito.

En esta modalidad, el delincuente no tuvo contacto físico con la víctima en ningún momento, no la tenía vigilada y tampoco tuvo la posibilidad de causar un daño real.

Para evitar este tipo de situaciones, es necesario tener un plan familiar que contemple qué hacer cuando se reciba este tipo de llamadas y antes de tomar cualquier decisión, solicitar el apoyo de la autoridad.

 

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Principales argumentos utilizados para una extorsión o fraude

A fin de obtener recursos, los delincuentes utilizan distintas variantes en sus argumentos. Las más comunes son las siguientes:

Amenaza de muerte o secuestro: el delincuente utiliza un tono agresivo e indica que la víctima, su familia y viviendas, están siendo vigiladas. En ocasiones utiliza datos reales obtenidos de redes sociales o de un directorio, lo que provoca mayor nerviosismo en la víctima. Lo más frecuente es que el delincuente se encuentre en un lugar lejano o incluso en la cárcel, sin posibilidad de hacer daño real.

Secuestro virtual de un familiar: el delincuente transmite la grabación o sonido de una persona, que por lo general es una mujer o niño llorando, para exigir un monto y no hacer daño.

Premio: el delincuente, condiciona la entrega de un falso premio a cambio de un depósito bancario.

Deudas: el delincuente llama a un domicilio al azar y se identifica como cobrador de institución bancaria o tienda departamental. Argumenta que el domicilio está asociado a una deuda y que si no se paga, se dará un embargo.

Familiar proveniente del extranjero en detención: el delincuente se hace pasar por un pariente que hace mucho tiempo que la víctima no ve y provoca la plática para obtener mayores datos. Luego indica que para pasar la aduana o ser liberado de una autoridad que lo retiene, hay que hacer un pago.

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¿Qué es y cómo actuar ante una extorsión?

La extorsión es un delito, en el que a través de la violencia o la intimidación, se obliga a la víctima a realizar u omitir acciones, con fines de lucro para el delincuente.

Existen dos tipos de extorsión, la directa y la indirecta.

En el primer caso, el delincuente se presenta físicamente en el establecimiento o domicilio particular para amenazar al propietario o personal que ahí labora. Es común que se identifique como integrante de una organización delictiva, quien advierte que a cambio de no hacer daño, se debe hacer un pago.

La extorsión indirecta, a través de llamadas telefónicas, es la modalidad más común. Surgió a finales del año 2000, cuando se amplió el acceso a la telefonía celular.

Mediante llamadas o mensajes de texto, la delincuencia contacta a sus víctimas y les plantea situaciones de riesgo o peligro para la persona o su familia.

En la mayoría de los casos, los delincuentes exigen al azar a sus víctimas, utilizando directorios telefónicos y datos personales obtenidos a través de distintas vías, como las redes sociales de las propias víctimas. Utilizando la violencia psicológica o la buena fe de las víctimas, les solicitan hacer un depósito de dinero en tiendas departamentales, comercios o transferencias bancarias.

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