¿Te has caído alguna vez? Seguramente sí.

La Organización Mundial de la Salud define a las caídas como un “acontecimiento involuntario que hace perder el equilibrio y dar con el cuerpo en tierra u otra superficie que lo detenga”. Indica que es de la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales o no intencionales, así como que son las personas mayores de 65 años quienes sufren más caídas mortales.

Una caída podría tener consecuencias fatales que no solo incluyen la muerte, sino también lesiones costosas y de largo tratamiento.

La edad es uno de los principales factores de riesgo.

En las y los ancianos, el daño puede ir desde un moretón o hematoma, hasta una fractura de cadera. Otro grupo de riesgo es la niñez, cuyas caídas no solo ocurren por falta de adecuada supervisión, sino también debido a su propio desarrollo, el aumento en su nivel independencia y la curiosidad innata que, en un ambiente de peligro, puede generar un daño grave.

Otros factores de riesgo son el consumo de alcohol y drogas, de alcohol y drogas, muchas personas compartiendo el mismo espacio en el hogar, un trastorno médico, efectos secundarios de medicamentos, así como de tipo cognitivo, movilidad o visuales y por supuesto, un entorno inseguro.

Cuando hablamos de entornos inseguros, hay que incluir pavimentos con agua, aceite o grasa, pero también pisos resbaladizos por el constante uso, con un mal pulido o encerado inadecuado.

Obstáculos, huecos abiertos o sin la protección adecuada, como una ventaja baja o encerado inadecuado, también pueden provocar una caída.

El Efecto Prevención se logra atendiendo las siguientes recomendaciones:

  • Mantén el suelo limpio y lo más libre posible de obstáculos, especialmente en las zonas de mayor circulación.
  • Evita tener superficies resbaladizas y no enceres pisos de baldosa o cerámica.
  • Verifica que las alfombras estén fijas y no presenten pliegues.
  • Procura no usar calzado con suelas deslizantes o tipo suelto, como zuecos o chanclas.
  • Coloca adhesivos antiderrapantes en la regadera o tina.
  • Revisa que los barandales no tengan una altura menor a 90 centímetros.
  • Protege las ventanas que estén a un nivel bajo con barrotes colocados de forma vertical.
  • Dispón de un sistema de bloqueo que impida que niñas y niños abran puertas, ventanas y balcones que den a zonas de riesgo de caída.
  • No uses escaleras de mano defectuosas o rotas y no permitas que niñas y niños las utilicen.
  • Evita usar sillas o muebles para alcanzar objetos altos y prefiere el uso de escaleras apropiadas.
  • Fija las estanterías a la pared.
  • Coloca alguna protección para evitar las caídas de bebes, como por ejemplo, una barrera que evite su acceso a las escaleras.

 

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